lunes, 9 de febrero de 2026

Ensayo Comercio Transcaribeño desde Venezuela en el siglo XIX y su incidencia en el siglo XX y XXI. Una aproximación histórica
MSc. Aldemaro Barrios Romero Introducción Una mirada rasante al proceso de instauración de rutas comerciales que exploraron primero los españoles luego los holandeses, finalmente británicos y franceses para generar intercambios de bienes producidos en tierra firme con sus colonias en el Caribe y Europa, fueron iniciativas político administrativas que desarrollaron primero el control territorial, la instalación de siembras de rubros agrícolas y pecuarios apropiados a las condiciones climatológicas tropicales y luego factorías semi industriales ya entrados los XVII y XVIII, especialmente para la producción de azúcar (papelón) y la reproducción de carne salada de ganado vacuno o pescado como dos rubros importantes, luego tabaco, el cacao y el café, que se convertirían en bienes comercializables tanto hacia Nueva España (México) en interior del Caribe como hacia la península Ibérica, Europa y en ese periodo muy incipientemente a Estados Unidos. Ello nos permite determinar que la economía que experimentó el antiguo territorio de la Capitanía General de Venezuela durante el proceso de su independencia entre 1812 y 1821, estuvo signada por tres aspectos fundamentales: Primero las relaciones de producción y la producción de bienes comercializables dentro del territorio y fuera se caracterizó por una economía de tradición colonialista y esclavista, segundo que la propiedad de los medios de producción en poder terratenientes españoles o de la clase criolla dominante, predominantemente blanca de origen español en su gran mayoría, estuvo bajo el control administrativo de la Monarquía Española (Las Compañías Reales de Hacienda) para los efectos de protocolos comerciales. Luego antes la presión y el control administrativo español, estas clases emergentes criollas luego se sumaron al proceso de la guerra a favor de bando insurgente o patriota entrado el siglo XIX para el resguardo de sus intereses. Tercero, en tanto se entrabó en los ejes geopolíticos intra y extraterritoriales de la guerra gran parte de los medios de producción interno se colocaron a disposición de las tropas tanto patriotas como realista para sostener sus ejércitos, igualmente el control del comercio disponible en puertos (Mar Caribe o desde el rio Orinoco) que facilitaban la entrada y salidas desde los puertos marítimos o fluviales con productos y bienes requeridos para el desarrollo vital del proceso de guerra, que incluía la capacidad de sus dirigentes para sostener negociaciones, compras de insumos y provisiones bélicas, prestamos o financiamientos con garantías en el caso de los patriotas, donde se sumó el contrabando de insumos comercializables interna y externamente, que fue una práctica irregular o ilegal constante, desde los cimarrones insurgidos contra la monarquía desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII pero también con blancos españoles que violaban los controles administrativos impuestos por la Corona, como lo hicieron los misioneros capuchinos con el comercio del cuero desde la Misiones del Caroní en Guayana a finales del siglo XVII y principios del siglo XIX. Sin dudas que las maneras tradicionales de relacionamiento productivo y comercial colonial dejaron marcas y trazas políticas del siglo XIX, pero ese siglo de comercio dejó también huellas en la vida económica de la República durante el siglo XX pero los drásticos cambios en las dinámicas productivas de ese siglo signaron nuevos caminos y nuevas maneras de relacionarse, especialmente por dos circunstancias fundamentales: las relaciones geopolíticas determinadas por guerras y reparticiones de influencias territoriales y la aparición de la energía fósil que motorizó al capitalismo en una relación de dependencia estructural entre países con control y poder político militar como centros dominantes y la periferia con países subordinados y agregamos otras naciones como apuntadores de procesos de independencia y liberación económica que caracterizaron tres ámbitos geopolíticos definidos. Antecedentes La estructura y cultura comercial colonial de tres siglos desde la llegada de los españoles y su despliegue conquistador y luego el proceso evangelizador productivo que fomentó las primeras fuentes de producción tuvieron caracteres de supervivencia, pero luego de siglo XVIII, se fundamentó un desarrollo económico de excedentes productivos que permitieron el florecimiento de las relaciones comerciales entre la Capitanía General de Venezuela, los pueblos caribeños, Nueva España (México) y por supuesto España. Es importante destacar el desprendimiento político administrativo que el Rey Carlos III realizó con la Real Cédula de la creación de la Capitanía General de Venezuela en 1777 y que cambió influencia del Virreinato de Santa Fe sobre estos territorios e impuso vínculos administrativos con el Virreinato de Santo Domingo lo que hizo que se consolidaran las relaciones comerciales coloniales con las islas del Caribe en proveeduría de materias primas agrícolas: ...he tenido a bien resolver la absoluta separación de las mencionadas Provincias de Cumaná, Guayana y Maracaibo, é islas de Trinidad y Margarita, del Vireynato y la Capitanía General del Nuevo Reyno de Granada, y agregarlas en lo gubernativo y militar a la Capitanía General de Venezuela, del mismo modo que lo están, por lo respectivo al manejo de mi Real Hacienda, a la nueva Intendencia ergida en dicha Provincia, y ciudad de Caracas, su capital. Así mismo resolvióse parar en lo jurídico de la Audiencia de Santa Fé, y agregar a la primitiva de Santo Domingo, las dos expresadas Provincias de Maracaibo y Guayana, como lo está la de Cumaná y las islas de Margarita y Trinidad Esta determinación del rey de España, reafirmó unas rutas comerciales que antes de 1777 existían en el perímetro del Caribe, lo que dio un impulso al comercio no solo con Santo Domingo sino el control sobre el comercio del contrabando ejecutado fundamentalmente por holandeses, británicos y franceses así como el control aduanero en la Guaira (Caracas) Puerto Cabello, Maracaibo, Barcelona Cumaná, Margarita y Trinidad en las bocas del delta del Orinoco que daba salida o entrada al comercio de bienes desde el rio más caudaloso de Venezuela. Distinguimos en este contexto preliminar cuatro ejes de escenarios geomarítimos de comercio colonial que confirmaron la consolidación de los dominios españoles durante el periodo colonial, especialmente en el siglo XVIII, en el territorio que hoy es Venezuela. Estos cuatro ejes fundamentales de entrada y salida del comercio de bienes fueron, el de Maracaibo, el eje central Puerto Cabello y Caracas, el eje oriental con el puerto de Barcelona, Cumaná y Margarita y finalmente la salida fluvial del río Orinoco que incluye principalmente el puerto de Angostura en la derivación del delta del Orinoco y su alcance hasta puertos interiorioranos (Río Meta, Apure, Santo Domingo), y Puerto España en Trinidad consolidado como ruta de salida al Caribe y Europa desde 1757 hasta 1797 cuando los británicos invadieron y tomaron posesión forzosa de este estratégico enclave que era y es Trinidad. Para dar un ejemplo estadístico de lo que se exportaba en estos puertos señalaremos los datos registrados en la Intendencia del Ejercito y la Real Hacienda correspondiente a las solicitudes hechas por vecinos comerciantes de Cumaná al gobierno real el 6 de octubre de 1778 cuando se exportaron desde el puerto oriental: 24.500 arrobas de pescado salado (equivalente a 281.750 kg), 381 mulas,30 caballos, 2.300 arrobas de carne salada, 100 reses vacunas. Estas cantidades registraban un solo embarque, pero permiten distinguir el tipo de productos de exportación y hay que dimensionarlas en el escenario de una región de menor capacidad de producción, cosa distinta fue la de Maracaibo cuya zona de influencia derivaba de la producción en la montañas andinas y riveras del Lago y parte de los llanos de la provincia de Barinas al respecto la profesora Berbesí señala: Las demandas del marcado capitalista marcan el auge de la producción de cacao y tabaco. Ello fortaleció, por una parte los circuitos de comercio intra e interterrioriales que dependían de estos productos (al occidente de la Capitanía) y por otra parte el comercio de exportación e importación entre el puerto maracaibero y el mercado exterior” Esta muestra parcial permite tener una idea de la movilidad comercial de ciudades portuarias pequeñas como Cumaná desde donde se enviaban productos hacia España, pero también se autorizaban a comerciantes de Guayana para ingresar productos importados desde España para ser enviados vía fluvial por el río Orinoco y Apure hasta la provincia de Barinas incluso remontando el río Santo Domingo en las que intercambiaban de retorno tabaco, cacao y otros productos. Desde España se recibía cargas de autorizadas por la Compañía Guipuzcoana (1728-1785) de vinos, harina de trigo, telas, hierro procesado, papel, aceite de oliva y otros productos de lujo para la élite española y criolla. Al finalizar el siglo XIII y con la abolición de la Compañía Guipuzcoana (1785), se estableció una liberación comercial que disparó la producción y el intercambio que restringía dicha institución, aunque los controles de importación y exportación fueron asumidos por la Compañía de Filipinas como nuevos rectores de aduanas en la Capitanía General de Venezuela. El registro estadístico que hizo Eduardo Arcila Faría lo muestra patéticamente luego de la suspensión de la Compañía Guipuzcoana “…las exportaciones de cacao a Europa, de 35.000 a 40.000 fanegas anuales a las que tenía estancadas la Compañía, subieron a 80.000. 90.000 y 100.000 fanegas” No obstante de manera sistémica quienes antes ostentaban el monopolio del comercio ultramarino siguieron ejerciendo su influencia para lograr precios favorables a los intereses de los exportadores de España y desfavorables a los exportadores americanos, con otra variante, la del control de los permisos de comerciantes españoles para hacer negocios hacia América, como ocurrió con los mercaderes de Cadiz quienes “aventuraban algunas expediciones, venían consignadas a sujetos que habían sido dependientes de la Compañía (Guipuzcoana)” La economía en la Independencia Es importante destacar en este contexto preliminar el dominio de las principales rutas marítimas en el Mar Caribe frente a las costas de Venezuela, se mantuvieron los ejes anteriormente nombrados y que las fuerzas patriotas lograron controlar progresivamente desde 1817 primero con el control militar territorial y político del río Orinoco y Guayana, bajo la dirección estratégica del General en Jefe Simón Bolivar y las operaciones tácticas del Almirante curazoleño Luís Brión quien con sus habilidades de negociador logró el agrupamiento de flotas de corsarios especialmente norteamericanos para atacar y debilitar los buques navales y de comercio españoles y algunos portugueses que proveían de insumos bélicos y otras requerimientos logísticos a las tropas realistas en territorio continental. Durante el período de las luchas de independencia y ocupada Guayana por los patriotas desde 1817, se instituyó y potenciaron las rutas comerciales con algunas islas del Caribe y Gran Bretaña, y a pesar de los estragos de la guerra y de la desactivación paulatina de las Misiones del Caroní, como emporio de producción y exportación de bienes locales, los puertos de Angostura y otros de menor calado siguieron sirviendo a un comercio de importación y exportación que repuntó después de 1830. Mucha de la producción de tabaco, cuero, carne salada (ganado y pescado), cacao, añil entre otros rubros que se producían en las riberas de los ríos Meta, Apure, Santo Domingo y el Orinoco, tenía salida a través de las aguas fluviales y el delta del Orinoco, por cuanto su anchura y hondura permitía el acceso de barcos mercantes de calado. Primero bajo el asedio militar de uno u otro bando y luego con la administración patriota para un nuevo control por parte de los independentistas. Una muestra documental primaria de este asedio militar antecedido de un bloque ordenado por el mando patriótico en las aguas del Caribe desde 1815, lo retrata un párrafo del Acta N° 198 del Congreso de Angostura fecha el dos de noviembre de 1819 al indicar ...Entró el señor Vicepresidente de la república e hizo presente que con motivo de haberse anunciado desde la isla de Trinidad remontaba hacia las bocas del Orinoco el mismo corsario enemigo que a principios del mes apresó a dos buques de este comercio y que en las circunstancias de que el Gobierno espera puntualmente transportes con tropas extranjeras, armamentos y otros artículos de guerra, cuya llegada debe verificarse de uno a otro momento, no habiendo en la plaza un buque de guerra para proteger la entrada de aquellos, resolvió comprar, como lo ha hecho, el bergantín mercante Helena, al cual ha puesto por nombre “El Congreso de Venezuela” en cantidad de seis mil pesos fuertes, pagaderos mil al contado, mil en elmes entrante y el resto libertada que sea Venezuela, disponiendo de su armamento tan activamente, que el día de la mañana de vela con once piezas de artillería y ochenta hombres de tripulación….” Durante el período de las luchas de independencia y ocupada Guayana por los patriotas desde 1817, se instituyó y potenciaron las rutas comerciales con Gran Bretaña a través de algunas islas bajo dominio británico o neutrales como Saint Thomas, y a pesar de los estragos de la guerra y de la desactivación paulatina de las Misiones del Caroní, como emporio de producción y exportación de bienes locales, los puertos de Angostura y otros de menor calado siguieron sirviendo a un comercio de importación y exportación que repuntó después de 1830. La transcendencia de los avances patriotas sobre áreas y zonas estratégicas para el comercio en los territorios ultramarinos del Caribe alentó los debates políticos registrados documentalmente en el parlamento de Gran Bretaña, , que nos permiten entender los fenómenos históricos de la geopolítica durante este proceso de independencia así lo cita la profesora Catalia Bankó estudiosa de los temas histórico económicos de ese periodo: Una muestra de tales objetivos es la posición adoptada por Frederick Douglas , miembro de la Cámara de los Comunes de Inglaterra, quien el 3 de junio de 1819 resaltó la importancia de los mercados sudamericanos para la economía británica, además de alertar acerca de la influencia norteamericana en dichos territorios, lo que podría conducir a una "alianza de incalculable poder para establecer relaciones comerciales siempre más estrechas” y “emplear todas sus energías contra el comercio y el poder de Gran Bretaña" Bolivar decidió enviar a Gran Bretaña a Francisco Antonio Zea ( el 24 de diciembre de 1819) para tratar el asunto de la deuda contraída con el Reino Unido y ocuparse de las relaciones diplomáticas y comerciales con naciones europeas que estén interesadas en vínculos económicos recíprocos, así lo admitió al señalar que “Colombia adoptará la política de abrir sus puertas al extranjero, siempre que ello se asiente sobre la base de la reciprocidad. El Ministro expresa también que las autoridades no admitirán la presencia en su territorio de súbditos de aquellos estados que no hubieran reconocido la República.” Esta enunciación generó ruidos en algunas naciones europeas que vieron con preocupación la presencia comercial de Estados Unidos y Gran Bretaña en territorio venezolano, como efectivamente se posicionaron casas comerciales en La Guaira y Angostura y luego de 1823 en Puerto Cabello y Maracaibo. Ello consolidó la presencia británica con el dominio de rutas claves en el comercio transcaribeño al tener control militar de “…Trinidad, Berbice, y muy pronto Curazao, Santa Lucía y Guadalupe– que las autoridades voltean hacia el único país neutral con el que había opciones para comerciar: Estados Unidos. Los comerciantes norteamericanos ya estaban sacando provecho de esta situación, vendiéndole a todos los bandos, y en Venezuela hallaron un mercado ávido de dos de sus mercancías: harina de trigo y esclavos.” Eso sin incluir el gran centro de distribución de rutas que significó la Isla de Saint Thomas bajo el dominio del neutral Reino Danes. Estos escenarios geohistóricos de amplio espectro tuvieron como epicentro a Guayana, un principal eje comercial dada la presencia del impetuoso río Orinoco que conecta el interior del corazón aluvión llanero de Venezuela y Colombia que aún tiene las características favorables y potencialidades para recuperar el protagonismo productivo, económico y comercial hacia un desarrollo superior. En segundo lugar, las costas orientales en Cumana y Margarita como territorios liberados, hasta 1823 cuando luego de la liberación de la provincia de Maracaibo, se desatan las cadenas controladoras del comercio por parte de España, para dar apertura a las relaciones desde tierra firme en el occidente republicano hacia el oeste de las Antillas en puertos como Jamaica, Bahamas, Haití, y el tránsito seguro hacia México y Estados Unidos. A partir de las victorias patriotas en Oriente y Caracas se diversificó la presencia de comerciantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y en menor grado franceses y holandeses que se instalaron en el puerto de La Guaira, Margarita y Angostura para iniciar relaciones de intercambio comercial, a pesar de las consecuencias trágicas de la guerra que afectó la producción interna y generó pobreza generalizada. Algunos de esos comerciantes que apostaron a reiniciar rutas comerciales hacia el Caribe, Estados Unidos o Europa, ahora hacia otros destinos distintos al monopolio español, los destaca la profesora Banko en su investigación “El capital comercial en La Guaira y Caracas 1821-1848” Entre los británicos mencionamos a William Ackers, John Alderson, Elías Mocatta y George Ward ; Georg Gramlich, Christian F. Overmann y Johann F. Strohm representan algunos de los más importantes comerciantes alemanes. John Dallett y Robert K Lowry provienen de los Estados Unidos. Francisco X. Fleury es uno de los más reconocidos miembros de la pequeña colonia francesa ubicada en La Guaira. Dos casos ejemplares de representantes de la migración comercial europea que se formalizó con el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación suscrito entre los gobiernos de Colombia y Gran Bretaña en 1825, es la presencia de John Boulton Townley, un joven ambicioso ingles de apenas 20 años que se instaló en La Guaira para iniciar una saga que se constituyó en poderoso monopolio de la compra y venta de cacao, sarrapia, café y otros productos agrícolas que eran llevados con facilidades preferenciales a la casa matriz Dallett de Filadelfia Estados Unidos pero también hacia Europa. El otro lo constituyó la Casa Blohm, con Georg Blohm de origen alemán quien llegó a Venezuela hacia 1829, y que estableció redes comerciales en La Guaira, Puerto Cabello, Caracas, para luego de las luchas de independencia, expandirse a Guayana, Valencia y Barquisimeto. La Casa Blohm y Compañía se dedicó a la exportación de café y cacao, luego de su consolidación y el manejo monopólico comercial se constituyó en prestamista y funcionó hacia finales del siglo XIX como banco. En su expediente histórico a partir de la crisis económica mundial de los años 20 del Siglo XX fue auxiliada financieramente por el gobierno de Juan Vicente Gómez y en los primeros años de la II Guerra Mundial apoyó operaciones de sabotaje que realizaron los nazis en Venezuela, junto a otros empresarios alemanes como los Zinn en Maracaibo y los Rummer en Valencia y Puerto Cabello. El fenómeno de la guerra de Independencia, llamó el interés de comerciantes especuladores que se hicieron de ganancias exorbitantes en momentos coyunturales de este tipo de economía en tiempos de conflictos bélicos y permanecieron en el país mientras podían desarrollar intercambios desiguales en los que obtenían mejores provechos y luego se retiraban, pocas fueron las casas comerciales que permanecieron, pero igual se convirtieron en monopolios con privilegiados fiscales. Conclusiones: La geografía económica consecuente Esa geografía, los vientos marinos, la gente y agentes para la producción todavía está presente y seguirá dando razones para intercambios comerciales desde el continente hacia el archipiélago de naciones que constituyen el Caribe necesitadas de los insumos que los seres humanos del continente producen para su bienestar. Si bien desde el siglo XVII, cuando comenzaron los primeros intercambios de excedentes de producción en tierra firme, desde la Capitanía General de Venezuela y luego a lo largo del período republicano en el siglo XIX y a pesar de la imposición de la división del trabajo aplicada por el capitalismo monopolista a la región en el siglo XX, que nos “destinó” a la mono producción petrolera y a la dependencia estructural desde Washington, Venezuela puede y está obligada a recuperar y consolidar las rutas comerciales transcaribeñas en el siglo XXI. En el asunto de las dinámicas económica del siglos XVIII y XIX, podemos inferir que existe una geografía económica natural, dadas las condiciones marítimas,(corrientes y puertos de gran calado) para entender como la ciudad portuaria de Maracaibo fue un seguro abastecedor de insumos agrícolas al oeste del archipiélago caribeño en puertos y enclaves comerciales como el de Curazao, Bahamas, Jamaica, Haití, en rutas hacia Estados Unidos y Europa, igual ocurrió con Puerto Cabello, La Guaira, Cumana y Margarita, para suplir de cacao, café, añil y carnes saladas al centro y este del Caribe hasta el extremo norte con la Isla de Saint Thomas. 1. Los recientes ensayos de abrir nuevas rutas comerciales responden a esa tradición truncada en el siglo XX, así lo muestran las iniciativas de exportación hacia Curazao desde el estado Falcón cuando a los seis meses del año 2025 las exportaciones de productos alternativos al petróleo, que alcanzaron la cifra de cinco mil 630 toneladas. Igualmente lo destacó una nota de prensa de la Secretaría de Economía y Exportación de Falcón: “En los últimos tres años, Falcón ha exportado 26 mil 847 toneladas, con una fuerte demanda de productos como coco, plátano, patilla, coque, lechosa, aguacate, carbón vegetal, carne de cangrejo, tomate y limón, lo que demuestra la diversificación de su oferta exportadora.” Si la capacidad productiva de Venezuela genera excedentes de exportación y su mercado comercial natural son las islas del Caribe la pregunta recurrente a plantearse seria: ¿Es posible que Venezuela supla a los mercados caribeños de insumos productivos alimentarios de valor agregado para suplir necesidades de consumo en el arco caribeño? La respuesta esta dada si revisamos los antecedentes históricos del siglo XVIII y XIX cuando a pesar de las condiciones desfavorables de guerra hubo dinámicas comerciales que superaron las barreras impuestas por el bloqueo y las tensiones bélicas de ese tiempo, y ahora estamos transitando un período de paz que debe ser duradera para afianzar los lazos comerciales con la región, se justifica que dichos puentes económicos se vigoricen y desarrollen a plenitud para el bienestar de los pueblos del Caribe. Bibliografía
Actas del Congreso de Angostura, Pedro Grases Comṕilador, Fundación Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela Catalina Banko, La dinámica del comercio exterior venezolano (Siglo XIX) , Nuevo Mundo Mundos Nuevos [En línea) Disponible en: http://journals.openedition.org/nuevomundo/69978 ; DOI : Catalina Banko, El capital comercial en La Guaira y Caracas 1821-1848, Caracas, Academia Nacional de la Historia, Caracas Venezuela 1990. Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar. Disponible en https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/c/capitania-general/ Extra News. Exportaciones hacia islas del Caribe crecen 5% desde estado costero de Venezuela. 11 de junio, 2025 .Disponible en https://extranewsmundo.com/exportaciones-desde-falcon-a-las-islas-del-caribe-crecieron-5/ Miguel Martínez, Aspectos Económicos de la época de Bolívar. I La Colonia (1776-1810). Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Caracas, Venezuela 1988.p.p.26-27 Ligia Berbesí, Los lazos del poder en el gobierno local, Maracaibo 1787-1812. Fundación Centro Nacional de Historia, Caracas Venezuela Tomas Straka. Llegan los musiúes // Notas de historia empresarial venezolana, disponible en https://prodavinci.com/llegan-los-musiues-notas-de-historia-empresarial-venezolana/ Eduardo Arcila Farias, Economía Colonial de Venezuela, Italgráfica , Caracas Venezuela 1973

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